sábado, julio 19, 2008

Para Juan Pablo Ampuero


El 14 de julio

Aníbal Barrera Ortega

La verdad es que queremos que al menos en Temuco, el 14 de julio pierda su connotación de francesidad (no sé si la palabra existe, pero lo importante es que se entienda lo que quiero decir). Es que pensamos en que, para Temuco, el 14 de julio debe marcar más bien el recuerdo y la honra de uno de sus hijos putativos más egregios: Juan Pablo Ampuero.

Su nombre civil era Carlos Kayser Ampuero, había nacido en la lejana y no poco enigmática Punta Arenas, llegó a las tierras mapuches de Temuco a eso de los quince años, aquí se quedó, aquí se convirtió en el poeta y narrador Juan Pablo Ampuero, gran señor de la bohemia, y aquí se despidió voluntariamente de la vida. Fue en 2002.

Tanto Kayser como Ampuero lloraron y rieron. Kayser era profesor de inglés; no le motivaba en absoluto tal condición. Pero cuando se traspapelaba en Ampuero la vida comenzaba a revestirle algún interés. Pero, en fin, ese interés terminó por perderse.

Lo recordamos este recién pasado 14 de julio. Fue en la sede siempre acogedora del Partido Socialista de Temuco. Alguien mentó esa fecha como triste, pues es la conmemoración de una muerte; Guido Eytel negó enfáticamente aquello: dijo que el 14 de julio es ahora motivo de alegría porque se está recordando comunitariamente a un huevón entrañable. Y se está brindando en su homenaje, se está brindando con vino tinto tal como Ampuero gustaba de brindar. Dije mal: con vino tinto tal como gustaban de brindar tanto Kayser como Ampuero.

Lo recordamos este recién pasado 14 de julio y nos place contarlo ahora. Queremos que ninguno de estos huevones –Ampuero y Kayser– sea olvidado. Ambos amaron a Temuco, lo amaron a pesar de sus matices claramente sórdidos –¿y qué pasó con el “suicidio” de Pinto Cáceres, tema tan deliciosamente tratado en su novela La Vida se deshace en las Sombras?–, lo amaron y quisieron desnudarlo. Nos parece que lo consiguieron; no deben, pues, ser olvidados.

¿No será posible, don Pancho Huenchumilla –usted que quiere ser senador–, que una de las calles de Temuco se llame o pase a llamarse Juan Pablo Ampuero?

2 comentarios:

Fernando dijo...

comparto el homenaje dedicado a esta persona....tuve la suerte de tener clases con el cuando yo estaba en basica, en la escuela arturo pratt.

Deveria existia una calle en su nombre.

Anónimo dijo...

el caballero que escribe estas cosas y propone homenajes a personas de izquierda, tiene las manos manchadas con sangre, por su condición de ex asesino.